h1

Españoleando en Guirilandia

9 mayo 2009

2009-04-05 Sahara Occidental (11)

h1

El Barco Fantasma de North Greenwich

5 marzo 2009

Londres. Si para el caminante depara lugares sorprendentes a cada paso, al ciclista le reserva un nivel de sorpresas práticamente intolerable en cada viaje. La reacción natural del ciclista intrépido es limitar su capacidad de asombro, y no dedicarle más que una mirada ligera a lo que en otro sitio se convertiría en atracción turística de primera magnitud.

Hoy referiré un hallazgo del que tal vez no podamos hablar en esos términos, pero esa idea, obsesiva y recurrente en esta ciudad, hace ya tiempo que debía haberla plasmado aquí. Queda dicho.

Greenwich es un lugar hermoso e inspirador como ninguno, del que hacía ya tiempo que era amigo. Deleitaba con el siguiente recorrido a todas las visitas suficientemente aguerridas como para montarse en una bicicleta, y todas quedaban boquiabiertas: por el canal hasta Canary Wharf, fantástico, y túnel peatonal por debajo del río hasta Greenwich, toda una experiencia. Una vez con mi amiguete Pe fuimos un poco más allá, recorriendo North Greenwich hasta el O2.

North Greenwich, como la Isla de los Perros, es un antojo del Támesis. Mientras éste, ya casi hecho mar, se mece con aparente calma y las impresionantes alturas de Canary Wharf presiden la orilla opuesta, uno se va deslizando divertido por un circuito zigzagueante donde la única opción es continuar. Diversos hedores van amenizando el recorrido, procedentes de las añejas industrias que lo delimitan. En el camino, un alto, al lado del río, un solar; en un extremo, la Casa Sangrante, en el otro, el Barco Fantasma.

El Barco Fantasma de North Greenwich no es un barco cualquiera. Su curiosa forma, en L, hace dudar en primera instancia de su naturaleza marinera. Es necesario pararse en la distancia y verlo mecerse suavemente para darse cuenta de ello. Una vez corroborado el dato, su extraña forma vuelve a desconcertar al visitante, que busca detalles en su estructura para encontrar una explicación. Por fin, un medidor de alturas a lo largo del palo vertical de la L, junto con un lecho de maderos y unos oxidados mecanismos, le dan a entender que se trata de una especie de barco reparador o transportista de otros barcos.

Mi amigo Pe, aventurero, saltó valientemente a cubierta; yo no lo hice hasta la siguiente visita. Más golosa que la cubierta, excitante pero prácticamente yerma, se presentaba la parte superior, con una casetilla y varios volantes que presumíamos moverían los mecanismos. Pero la escalera para subir, que era hueca y discurría por la parte de atrás directamente sobre el agua, tenía unos cuantos peldaños serrados, y alambre de espino en la barandilla.

Aún sin poder subir, el Barco nos fascinó. Su desgarbada magnitud, su propósito incierto, su extraña forma, su indefinida antigüedad, alimentaban nuestra imaginación vitamínicamente, y les preguntábamos a los ejes, barandillas y planchas por un nombre, una fecha que nos diese alguna pista. Callaban, y nada pudimos averiguar.

* * *

Tras el invierno, este fin de semana volví a visitar a mi amigo gigante, para presentárselo a Juan VI y Pe II. Pero ya no estaba. El solar se encontraba ahora cubierto de montañas de tierra, y sobre ellas gobernaba amenazante la Excavadora Destructora, amarilla y despiadada. Quise aventurarme al otro lado para llegarme hasta la Casa Sangrante, pero la Excavadora movía la pala desafiante. Sólo pude verla a lo lejos, horriblemente mutilada… sus ventanas, antes ciegas, estaban ahora llenas de luz, lo cual indicaba que ya le faltaba el techo…

North Greenwich jamás volverá a ser igual.

h1

Fiesta!

3 febrero 2009

Ayer en vez de ir a trabajar me dediqué a hacer esto:

hice esto.

Tra la rá

Ni los diez millones de habitantes de Londres, todos haciendo muñecos de nieve y guerras de bolas a la vez, lograron que desapareciera la nieve de las calles. Imagínense la que cayó.

h1

Si es que la gente es idiota

24 enero 2009

Todo el mundo lo sabe.

A N a c o. Felicimici!
h1

Yo hice que pusieran a los Dead Kennedys en el hilo musical de Vips

14 enero 2009
N a c o, dicho y hecho

Tendría dieciséis o diecisiete años y estaba yo atisbando el punk desde toda mi pubertad, con fruición y ansia, cuando sucedió lo que voy a contar a continuación.

Quedaba mi colegio cerca de Vips (una especie de híbrido entre tienda de chinos y Corte Inglés: tamaño medio, un poco de todo, amplio horario de apertura, todo ello elevado a la pijésima potencia), y a veces lo frecuentaba en los recreos con mi amigo Meteoro. Buscaba insistentemente gangas (costumbre que hoy perdura y se enfatiza en la profusión de tiendas de segunda mano de las calles de Londres), y de entre las que encontré allí recuerdo una cinta de Simon & Garfunkel (con una versión de estudio de Kathy’s Song que no he podido encontrar en ningún otro sitio, ni siquiera en el internet), un VHS de la película de los Doors (la cual no me gustó un pelo), y un recopilatorio de cuatro cedés de música punk, que es lo que viene a cuento.

Mis padres habían comprado una cadena de música en 1986, tres años después de la comercialización del cedé. El reproductor de la cadena era, por tanto, bastante arcaico, y los discos “saltaban” con mucha frecuencia. Recuerdo ratos interminables pirateando grabando en cintas discos de Queen canción por canción, hasta que iba consiguiendo que sonasen enteras sin saltar, lo cual no ocurría normalmente hasta el tercer o cuarto intento. Había cedés que funcionaban especialmente mal, saltando repetidamente a cada fracción de segundo. Este recopilatorio de punk era uno de ésos.

Así que me volví a Vips durante otro recreo a que me descambiasen el disco, a ver si otro funcionaba mejor.  Se llevaron el que traía para probarlo, y me entretuve mirando otras cosas. En estas que empieza a sonar una imponente batería, a la que se une un bajo glorioso, una guitarra desafiante y, finalmente, un canto sarcástico que se convierte en maniático al poco. Me quedé maravillado con la potencia de la canción, subrayada en toda la magnitud del sistema de sonido de Vips, y me sorprendió grandemente que una tal canción sonase en un tal sitio como aquél.

Me gusta pensar que los clientes se pusieron todos nerviosos y se fueron al comienzo del segundo verso sin comprar nada. En realidad no sé lo que pasó. El disco funcionaba evidentemente bien en su reproductor, pero no recuerdo si me lo cambiaron o me llevé el mismo. Esa canción, California Uber Alles, es hoy mi favorita de los Dead Kennedys y la he declarado como de las mejores de todos los tiempos.

Como apunte final, diré que me produce especial deleite desvertir este hecho de fortuitidad, imaginármelo perpetrado, y así poder llamarlo -con poca modestia- surrealista, o punk veintero. Y que mientras esto ocurría, miles de hutus y tutsis se aniquilaban mutuamente para conquistar por la puerta grande uno de los mayores logros humanos: la muerte gratuita.

h1

Cristianismo vs. homosexualidad

23 diciembre 2008

En Londres, una notaria civil se ha negado a casar a una pareja homosexual por motivos religiosos; mientras que en Bristol, un terapeuta cristiano se ha negado a dar consejo sexual a otra pareja gay.

Ambos fueron suspendidos de sus trabajos por un caso de discriminación por condición sexual. Pero ambos sostienen que la discriminación es contra ellos.

Los dos casos han sido llevados a juicio, el primero resultando a favor de la trabajadora, y el segundo estando aún por resolver.

Además,  se da la coincidencia que ambos son negros y pertenecientes a la Iglesia Pentecostal. “Los cristianos negros, ya sean de tradición africana o indoamericana, suelen ser inusualmente firmes en su adhesión a las prohibiciones bíblicas contra la homosexualidad” (fuente).

Ante qué caso nos encontramos?

h1

Mientras a un hombre le cortaban la mano en Colombia, yo fui a ver a Franz Ferdinand

20 diciembre 2008

Mientras a un hombre le cortaban la mano en Colombia, yo fui a ver a Franz Ferdinand. En contra de lo que pudiera parecer de primeras, no me refiero a la tumba del archiduque de Austria, cuyo asesinato desencadenó una guerra de diecinueve millones de muertos y veintiuno de heridos, sino a la banda de pop-rock del mismo nombre. La cosa, el concierto, sucedió en un sitio que no era mucho más grande que el salón de su casa, si es que usted es, como apuntan las estadísticas, de clase media-media; y por cuatro libras de nada, que lo mismo me las podría haber gastao en una máquina tragaperras para nada. Aquí pongo una foto:

Asin de cerca se podia poner uno del cantante.

Entre un "chiiin" y un "póm" no acerté a oir el "chop"

Y con esto lo que quiero decir es que es el último de una serie de conciertos a los que he ido en el último año que han sido la mar de sonados, nunca mejor dicho. Por ejemplo, mientras en Etiopía se contagiaba deliberadamente a un preso político con el sida, yo estuve viendo a Interpol; y mientras en Vietnam un trabajador comenzaba su turno diario de doce horas en una fábrica de Nike, yo veía a los Stray Cats. Además:

Manolo Escobar

Vi también a Manolo Escobar, en el día de mi cumpleaños, cantar alabanzas sobre la matanza gratuita de animales

Radiohead

Mientras el último rinoceronte negro africano moría, yo estaba viendo a Radiohead junto con otros tantos

Patti Smith

Mientras una mujer perdía una pierna en el Sáhara Occidental, yo veía a Patti Smith no muy lejos de donde se fabricó la mina responsable

Rodrigo y Gabriela

Mientras una bala mataba a un ruandés en una guerra inútil, yo disfrutaba de Rodrigo y Gabriela

Queen + Paul Rodgers

Mientras una explosión de otra guerra inútil asesinaba a una familia entera de gorilas en el Congo, yo veía a Queen,

Queen + Paul Rodgers

y los volví a ver mientras un conductor francés financiaba otra guerra inútil más

Leonard Cohen

Y mientras una familia en Madrid compraba un pollo muerto sólo para tirarlo a la basura tres días después, yo estaba en camino de ver a Leonard Cohen.

A %d blogueros les gusta esto: