Hoy voy a hablar de Regent’s Canal, que es ese canal tan bonico que todos recordarán de sus visitas a Camden Town. ¿Sí? Pues bien, Regent’s Canal es un canal que va casi de lao a lao de Londres, por el norte del centro, conectado zonas antiguamente industriales, porque cuando lo hicieron a principios del siglo diecinueve la idea que tenían era la de transportar mercancías, porque a los caballos les resultaba más fácil tirar de un barco cargado de cosas que no de un carromato igualmente repleto. Porque, efectivamente, estos barcos venían tirados por caballos, pero no nadando, sino que iban por un camino que discurre todo a lo largo del canal, y que cuando se ponían malos iban al establo y hospital de caballos donde ahora está uno de los mercaos de Camden Town. Y ese camino que digo es ahora usao por paseantes, atletas, ciclistas, amantes, vendedores de droga, pescadores (sic) y más. Yo lo utilizo como ciclista dos veces al día durante 25 minutos cada vez, lo cual es una experiencia de lo más gratificante: hay todo árboles en las orillas, con patos nadando, barcas bonitas, y hasta jabalises y hienas en un cacho; y el camino en sí es de lo más divertido: túneles en los que hay que agachar la cabeza, paseantes a los que timbrar, perros a los que esquivar, navegantes a los que sonreir, curvas peligrosas, cuestas cortas y empinadas, y el canal siempre siempre al lado dispuesto a abrazarte en sus aguas al menor descuido.
Vamos, que si todo el mundo se hiciera o hiciese esa ruta para ir de casa al trabajo los psicólogos se quedaban en paro y las acciones de los fabricantes del valium caían en picado.
Cómo visitarlo: recórraselo en bici de cabo a rabo (1 hora y media sin pararse a hacer fotos), o estése atento a mi próxima entrega Auge y declive de Camden Town, donde explicaré como visitar una parte de él y con jirafas incluidas.
Relacionado: El misterio de las grandes estructuras circulares, donde resuelvo el caso de las susodichas grandes estructuras, muchas de las cuales se pueden hallar a lo largo del canal; y Canary Wharf y la isla Canaria de Londres, que es por allí donde acaba el canal por uno de sus lados, y cuando lean la historia verán por qué.




































