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Farewell

17 Diciembre 2009

Anónimo García was breed in a working class family in the outskirts of Zaragoza, a provincial city in NE Spain. As a young adult, his ideals (mainly multiculturalism, freedom, creativity, self-realisation, architectural beauty, environmentally sustainable living and respect for other living beings, among others) made him feel severely disappointed with his hometown and his fellow countrymen. In opposition, his arrival to Oxford in 2004 and London in 2005 left a profound positive mark on him, as he experimented how both cities embraced or promoted most of these ideals. London also offered him the chance to fulfil his potential in multimedia work, which he has used to support the Latin American community since his arrival to the city.

This series of digital photographs are a homage to the city in which García “was born for a second time”. The stills have been chosen to represent various aspects of what for him is London’s greatness, including some of his above mentioned ideals.

LONDON BEFORE MIDNIGHT View from Greenwich Park, 2007
HURRY UP, HARRY Thames Pathway in North Greenwich, 2008
EGO & ALIUM Westminster Tube Station, 2008
BRICK LANE 2009
HARMONY OF THE OPPOSITES Trafalgar Square during Pride celebrations, 2008
ROMEO Soho, 2009
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Read the review of the exhibition on page 22 of this newspaper
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Visit García’s blog here.
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Ética vs. ecomomía: el caso trágico de Aminatou Haidar

9 Diciembre 2009

Aminatou Haidar, en cuyo haber figuran varios premios por su trabajo por los derechos humanos, incluyendo una nominación al premio Nobel de la Paz, lleva 25 días en huelga de hambre. España tiene la llave de su vida.

Pongámonos en contexto: Marruecos gobierna parte del territorio del Sáhara Occidental desde que España lo abandonó en 1975; los saharauis no aceptan ese dominio, ni tampoco está reconocido por ningún organismo internacional.

Aminatou Haidar durante su intervención en Sandblast Festival 2007, Londres

Apuntando al caso que nos atañe: Aminatou Haidar volvía a El Aaiún después de recoger un premio por su labor en Nueva York, y al desembarcar en el aeropuerto escribió “Sáhara Occidental” como su país de procedencia en un mero documento administrativo fronterizo. Esto le valió la retirada de su pasaporte y su deportación a España.

Como señala José María Ridao para El País, el castigo impuesto por Marruecos es desproporcionado a la acción, no está establecido mediante ninguna norma, y es contrario a un derecho humano básico: la nacionalidad y regresar al propio país. Además, Aminatou subió al avión de vuelta y franqueó la frontera española indocumentada, lo cual hace cómplices a las autoridades españolas ante un caso de castigo arbitrario y contrario a los Derechos Humanos.

La tensión crece exponencialmente con cada día de huelga, tanto por la salud de Aminatou, que ya es crítica, como por la relación entre ambos paises. España no quiere ningún roce con Marruecos, país que “combate todas esas plagas que acechan a España, como la emigración clandestina, el tráfico de droga, el extremismo y el terrorismo”, según recordó, amenazante, el líder del partido del rey Mohamed VI (El País). Además, están en juego numerosos tratados económicos – en particular el de la explotación pesquera de aguas saharauis por parte de barcos españoles -, y por supuesto, Ceuta y Melilla. España es un país soberano sometido a los antojos de Marruecos; éste parece burlarse de todos los implicados, mientras que la entereza moral de aquél está en juicio.

Es hora de comprobar qué es lo que realmente dirige a las democracias capitalistas: si el espíritu ético de la primera o el beneficio económico del segundo. Los que vivimos en Londres podemos apoyar al primero el próximo jueves 10 de diciembre a las 12:00 pm ante la verja de Downing Street, en Whitehall [mapa].

Entradas relacionadas:
* Españoleando en Guirilandia
* La marcha verde (mala)

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Por qué el transporte en Londres no es caro

5 Diciembre 2009

1. Con la tarjeta Oyster los viajes cuestan la mitad, y a partir del tercer o cuarto viaje en un mismo día los demás son gratis.

2. Los menores de 16 y los mayores de 60 no pagan.

3. Los estudiantes, desempleados y personas con necesidad tienen descuentos del 30% – 50%.

Estas medidas perjudican a los turistas, a los que no les llega a convencer la idea de pagar £3 por una Oyster, pero benefician a los londinenses, y entre ellos, a los que más los necesitan.

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Estudio del spot televisivo del automóvil Peugeot 206 a través de los conceptos de la escuela de Frankfurt

2 Diciembre 2009

En el spot del Peugeot 206 vemos como un joven remodela su viejo coche para convertirlo en el anunciado por una revista, tras lo cual obtiene reconocimiento social de conducir el “nuevo” modelo:

La escuela de Frankfurt, fundada en 1933 en la ciudad alemana del mismo nombre, sufrió el mandato nacionalsocialista en Alemania, que obligó a la mayoría de sus miembros a emigrar a Estados Unidos. Tras observar el nacimiento de los medios audiovisuales con esperanzas, comprobaron con desilusión cómo eran manipulados política mente en su país de origen y económicamente en el de acogida.

Muchos de los conceptos de la crítica que la escuela de Frankfurt hace a los medios de comunicación los observamos ya en Marx, de quien aquélla los adquiere. En primer lugar, este autor define el valor de uso de un determinado objeto como la utilidad que éste le brinda al individuo[1]. Así, el proceso de transformación mostrado en el spot no cambia el valor de uso del automóvil, que continúa siendo el de transporte.

En segundo lugar, para Marx el valor de cambio es una “determinada manera social de expresar el trabajo invertido en un objeto”[2]. Por tanto, el valor de cambio del automóvil ha aumentado al haber invertido el protagonista trabajo en él, aún a pesar de que con ese trabajo no le haya agregado ninguna utilidad nueva al vehículo. Lo que le ha agregado, en cambio, ha sido valor como fetiche.

Éste es el tercero de los conceptos marxistas encontrados en la escuela de Frankfurt. Marx define el fetichismo como el “carácter misterioso” que dota a los objetos de la capacidad de establecer las relaciones sociales entre individuos[3]. Así, Adorno, uno de los mejores exponentes de la escuela, habla de un “orden social objetificado”[4]. Claramente, el protagonista parece definir su estatus a través de la posesión o carencia de un modelo de automóvil.

Para continuar con el análisis repasemos con más detalle la actitud de los personajes en el spot. Al principio, el protagonista se muestra disconforme y pasa desapercibido entre la masa; en cambio con el nuevo modelo se muestra orgulloso y provoca miradas de aprobación y admiración. En particular, la máquina parece despertar los instintos sexuales de una mujer joven.

Veamos qué nos tiene que decir la escuela de Frankfurt sobre estas actitudes. La vanidad con la que el protagonista observa a los demás desde el vehículo reformado deja patente su narcisismo, un rasgo de la personalidad fomentado por los medios de la comunicación en la sociedad de consumo. La aparente mejoría en su estado de ánimo ejemplifica, además, la cultura afirmativa, definida por la escuela de Frankfurt como la identificación de felicidad con satisfacción material[5].

La apelación a los instintos, en concreto al sexual, queda patente en la mujer joven. Ésta es una característica de la pseudocultura, que tanto Adorno como Horkheimer definen como el nuevo modelo cultural proveniente de la estandarización y repetición de los mensajes por parte de los medios de comunicación de masas[6].

Llegados a este punto debemos salirnos del propio spot para observarlo como una gota dentro de una marea de programación televisiva. Dentro de ella no es difícil observar esta estandarización promulgada por la escuela de Frankfurt, que plantea una paradoja también presente en el spot: la promesa de una diferenciación social que imita el modelo de consumo de las clases dominantes, pero que nunca podrá conseguirse con un automóvil de consumo masivo como el anunciado. Al mismo tiempo, esa estandarización conduce a la unidimensionalidad, o la imposición de un conjunto de posicionamientos y el complementario rechazo de comportamientos alternativos. Así, este spot destaca, obedeciendo al estándar de los de su clase, una relación entre posesión del automóvil y atracción sexual, obviando la más contrastada crítica a la que se enfrenta actualmente el automóvil privado (contaminación, conveniencia de su uso urbano, etc.). Ejemplos de este concepto son la afición que los jóvenes de clase humilde sienten hacia los coches tunning o el frecuente escarnio del que los ciclistas urbanos son objeto por parte de los conductores.

No debemos pasar por alto, no obstante, que esa relación automóvil-atracción sexual es fácilmente identificable y criticable por cualquier telespectador como mero recurso publicitario, y que este spot es más bien contemplado como una broma de ficción que como un hecho en sí. Sin embargo, esta relación, así como los otros conceptos aquí expuestos, quedan indudablemente fijados en el subconsciente colectivo y se expresan inconscientemente en la conducta de la masa.


[1] Marx, C. (1867) El Capital. V. Libro Primero, Sección Primera, Capítulo I, Título 1: Los dos factores de la mercancía: valor de uso y valor (sustancia del valor, magnitud del valor). Disponible en http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital1/

[2] Ibíd. V. Título 3: La forma de valor o el valor de cambio.

[3] Ibíd.

[4] Adorno, T. (1947) Minima Moralia. V. Parte Tercera. Disponible en http://www.marxists.org/reference/archive/adorno/1951/mm/index.htm

[5] Mattelart, A. y Mattelart, M. (2000) Pensar sobre los medios: comunicación y crítica social. Santiago de Chile: LOM Ediciones. V. p. 123. Disponible en http://books.google.co.uk/books?id=7PoSYDd7e70C&pg

[6] Muñoz, B. (2009) “Teoría de la Pseudocultura”. En Román Reyes (Dir): Diccionario Crítico de Ciencias SocialesTerminología Científico-Social, Madrid-México: Ed. Plaza y Valdés. Disponible en http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/P/pseudocultura.htm

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25 horas

25 Octubre 2009

Ya podían ser todos los días como hoy.

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Los Beatles y la arquitectura clásica

8 Junio 2009

A los dos les pasa lo mismo: que son viejunos viejunos, pero están tan frescos como el primer día y parecen más actuales que muchas de las cosas que vinieron después.

Lo he pensado mientras pedaleaba por Abbey Road.

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Españoleando en Guirilandia

9 Mayo 2009

2009-04-05 Sahara Occidental (11)

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El Barco Fantasma de North Greenwich

5 Marzo 2009

Londres. Si para el caminante depara lugares sorprendentes a cada paso, al ciclista le reserva un nivel de sorpresas práticamente intolerable en cada viaje. La reacción natural del ciclista intrépido es limitar su capacidad de asombro, y no dedicarle más que una mirada ligera a lo que en otro sitio se convertiría en atracción turística de primera magnitud.

Hoy referiré un hallazgo del que tal vez no podamos hablar en esos términos, pero esa idea, obsesiva y recurrente en esta ciudad, hace ya tiempo que debía haberla plasmado aquí. Queda dicho.

Greenwich es un lugar hermoso e inspirador como ninguno, del que hacía ya tiempo que era amigo. Deleitaba con el siguiente recorrido a todas las visitas suficientemente aguerridas como para montarse en una bicicleta, y todas quedaban boquiabiertas: por el canal hasta Canary Wharf, fantástico, y túnel peatonal por debajo del río hasta Greenwich, toda una experiencia. Una vez con mi amiguete Pe fuimos un poco más allá, recorriendo North Greenwich hasta el O2.

North Greenwich, como la Isla de los Perros, es un antojo del Támesis. Mientras éste, ya casi hecho mar, se mece con aparente calma y las impresionantes alturas de Canary Wharf presiden la orilla opuesta, uno se va deslizando divertido por un circuito zigzagueante donde la única opción es continuar. Diversos hedores van amenizando el recorrido, procedentes de las añejas industrias que lo delimitan. En el camino, un alto, al lado del río, un solar; en un extremo, la Casa Sangrante, en el otro, el Barco Fantasma.

El Barco Fantasma de North Greenwich no es un barco cualquiera. Su curiosa forma, en L, hace dudar en primera instancia de su naturaleza marinera. Es necesario pararse en la distancia y verlo mecerse suavemente para darse cuenta de ello. Una vez corroborado el dato, su extraña forma vuelve a desconcertar al visitante, que busca detalles en su estructura para encontrar una explicación. Por fin, un medidor de alturas a lo largo del palo vertical de la L, junto con un lecho de maderos y unos oxidados mecanismos, le dan a entender que se trata de una especie de barco reparador o transportista de otros barcos.

Mi amigo Pe, aventurero, saltó valientemente a cubierta; yo no lo hice hasta la siguiente visita. Más golosa que la cubierta, excitante pero prácticamente yerma, se presentaba la parte superior, con una casetilla y varios volantes que presumíamos moverían los mecanismos. Pero la escalera para subir, que era hueca y discurría por la parte de atrás directamente sobre el agua, tenía unos cuantos peldaños serrados, y alambre de espino en la barandilla.

Aún sin poder subir, el Barco nos fascinó. Su desgarbada magnitud, su propósito incierto, su extraña forma, su indefinida antigüedad, alimentaban nuestra imaginación vitamínicamente, y les preguntábamos a los ejes, barandillas y planchas por un nombre, una fecha que nos diese alguna pista. Callaban, y nada pudimos averiguar.

* * *

Tras el invierno, este fin de semana volví a visitar a mi amigo gigante, para presentárselo a Juan VI y Pe II. Pero ya no estaba. El solar se encontraba ahora cubierto de montañas de tierra, y sobre ellas gobernaba amenazante la Excavadora Destructora, amarilla y despiadada. Quise aventurarme al otro lado para llegarme hasta la Casa Sangrante, pero la Excavadora movía la pala desafiante. Sólo pude verla a lo lejos, horriblemente mutilada… sus ventanas, antes ciegas, estaban ahora llenas de luz, lo cual indicaba que ya le faltaba el techo…

North Greenwich jamás volverá a ser igual.

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Fiesta!

3 Febrero 2009

Ayer en vez de ir a trabajar me dediqué a hacer esto:

hice esto.

Tra la rá

Ni los diez millones de habitantes de Londres, todos haciendo muñecos de nieve y guerras de bolas a la vez, lograron que desapareciera la nieve de las calles. Imagínense la que cayó.

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El día que hice que pusieran a los Dead Kennedys en el hilo musical de Vips

14 Enero 2009
N a c o, dicho y hecho

Tendría dieciséis o diecisiete años y estaba yo atisbando el punk desde toda mi pubertad, con fruición y ansia, cuando sucedió lo que voy a contar a continuación.

Quedaba mi colegio cerca de Vips (una especie de híbrido entre tienda de chinos y Corte Inglés: tamaño medio, un poco de todo, amplio horario de apertura, todo ello elevado a la pijésima potencia), y a veces lo frecuentaba en los recreos con mi amigo Meteoro. Buscaba insistentemente gangas (costumbre que hoy perdura y se enfatiza en la profusión de tiendas de segunda mano de las calles de Londres), y de entre las que encontré allí recuerdo una cinta de Simon & Garfunkel (con una versión de estudio de Kathy’s Song que no he podido encontrar en ningún otro sitio, ni siquiera en el internet), un VHS de la película de los Doors (la cual no me gustó un pelo), y un recopilatorio de cuatro cedés de música punk, que es lo que viene a cuento.

Mis padres habían comprado una cadena de música en 1986, tres años después de la comercialización del cedé. El reproductor de la cadena era, por tanto, bastante arcaico, y los discos “saltaban” con mucha frecuencia. Recuerdo ratos interminables pirateando grabando en cintas discos de Queen canción por canción, hasta que iba consiguiendo que sonasen enteras sin saltar, lo cual no ocurría normalmente hasta el tercer o cuarto intento. Había cedés que funcionaban especialmente mal, saltando repetidamente a cada fracción de segundo. Este recopilatorio de punk era uno de ésos.

Así que me volví a Vips durante otro recreo a que me descambiasen el disco, a ver si otro funcionaba mejor.  Se llevaron el que traía para probarlo, y me entretuve mirando otras cosas. En estas que empieza a sonar una imponente batería, a la que se une un bajo glorioso, una guitarra desafiante y, finalmente, un canto sarcástico que se convierte en maniático al poco. Me quedé maravillado con la potencia de la canción, subrayada en toda la magnitud del sistema de sonido de Vips, y me sorprendió grandemente que una tal canción sonase en un tal sitio como aquél.

Me gusta pensar que los clientes se pusieron todos nerviosos y se fueron al comienzo del segundo verso sin comprar nada. En realidad no sé lo que pasó. El disco funcionaba evidentemente bien en su reproductor, pero no recuerdo si me lo cambiaron o me llevé el mismo. Esa canción, California Uber Alles, es hoy mi favorita de los Dead Kennedys y la he declarado como de las mejores de todos los tiempos.

Como apunte final, diré que me produce especial deleite desvertir este hecho de fortuitidad, imaginármelo perpetrado, y así poder llamarlo -con poca modestia- surrealista, o punk veintero. Y que mientras esto ocurría, miles de hutus y tutsis se aniquilaban mutuamente para conquistar por la puerta grande uno de los mayores logros humanos: la muerte gratuita.